lunes, 10 de febrero de 2014

-Yo te prometo un para siempre, ¿Tu qué me prometes?
+ Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
-Bueno, aunque te odie, si me necesitas, iré.
+ No lo creo. Si me odias no me querrás ni ver.
-Pues cerraré los ojos.
+ No me querrás oír.
- Pues no te dejaré hablar.
+ ¿Entonces?
-Te abrazaré y te diré: ¿Te acuerdas de aquella tarde que te prometí un para siempre? Lo decía enserio