domingo, 17 de noviembre de 2013

Libres

Todos buscamos la libertad, queremos ser libres, un adolescente piensa “cuando crezca, y no tenga que obedecer más a mis padres, ahí si voy a hacer libre” , pero … qué es ser libre? No estar presos, es ser libres? La libertad es peculiar, angustia tanto casi como no tenerla y tenerla; ser libre a veces, te llena de miedo.

Leí sobre un hombre que era asmático y lo metieron preso, la paradoja es que en la cárcel, se le fue el asma. En la cárcel, no hay opción, la libertad te da miles de opciones, la libertad te obliga, es una paradoja. Hay que estar preparado para reclamar libertad, porque la podes conseguir, ser liberado es como abrir los ojos a la luz, después de mucha oscuridad, la libertad encandila, enceguece; libertad, suena a no tener límites, pero en realidad ser libres es tener la libertad de moverse entre algunos límites. Libertad es mucho más que elegir, es hacerse cargo de esa elección.  Es más fácil hacerle caso a alguien, que hacerse caso a si mismo… porque eso es ser libre, hacerte caso. Quién queres ser? Vas a hacerte cargo de lo que elegís? Vas a elegir aunque no quieras, aunque no lo sepas, siempre elegimos; estamos condenados, a ser libres.
Ser libres es ser esclavo de las consecuencias de tu elección, otra paradoja. Y hacerte cargo de las consecuencias de tus elecciones, te vuelve a liberar; todos buscamos la libertad, habrá que hacerse cargo de lo que hiciste, lo que haces y lo que harás y tener una vida libre y plena de sentido. 

Gracias por darme tanta paz.

Una de las cosas más difíciles de las relaciones, es saber justamente que quiere el otro con vos. Cuando alguien te trata mal, te preguntas por qué, qué quiere de mi? Y cuando alguien te trata bien, ya desconfías… qué quiere en realidad? Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía, de qué desconfía el santo? De las intenciones que da la limosna… nunca se puede estar seguro de lo que quiere el otro, y esa incertidumbre genera una especie de angustia; y como esa duda nos genera angustia, empezamos nosotros a dar respuestas, y tratar de adivinar que quiere el otro en realidad.
Asumimos y presumimos, damos una respuesta rápido y avanzamos; tal vez nos equivocamos, pero ya no tenemos la angustia de no saber, que quieren de nosotros.  Angustia mucho no saber que quiere el otro de vos, te inquieta, te perturba; por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a la defensiva, asumimos siempre que las intenciones del otro, no son buenas. Nunca podemos saber que quiere el otro, o porque nos quiere, eso es un eterno misterio… por qué siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas?

El lindo siente que lo quieren solamente por su belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder; por qué pensamos tan mal del otro? El otro, sus intenciones, siempre son una amenaza para nosotros, por qué? Pero si dejamos de adivinar, y le diéramos la chance al otro de decirnos que siente, que quiere y porque nos quiere, tal vez nos sorprenderíamos. Si soportáramos esa angustia de no saber que quieren de nosotros, tal vez algo nuevo, podría llegar a nuestra vida. Si pudiéramos dejarnos atravesar por el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar que pretendan cosas de nosotros, porque eso es existir. El deseo del otro nos atemoriza, sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado, pero no es en definitiva , lo que anhelamos, que nos quieran por lo que somos, por lo que tenemos, por eso que nos hace únicos? Que quiere el otro de mi? No sé, me quiere por las razones que sea me quiere, tanto cuesta hacerse cargo de eso? Tocar tu corazón, tal vez eso quiere el otro, cuando quiere algo de vos. 

Un enemigo.

Hay algo curioso sobre el miedo, su mayor duración no se da antes ni durante el ataque,  sino después, el miedo barre con tu seguridad y con tus certezas, ya no sabes quién es quién… pero incluso cuando las paranoias barrio con todas las seguridades, y solo hay dudas, hay solo un refugio seguro, el amor.

Cuando el enemigo no tiene rostro, puede estar en todas partes, cuando no se sabe en quien confiar, se sabe de quien desconfiar, de todos…  Conocer a las personas por sus acciones es mas o menos fácil, pero conocerlas por sus intenciones es casi imposible.  Las intenciones se esconden detrás de las palabras, los gestos y las acciones, por eso es complejo reconocer a un enemigo, porque la intención es difícil de ver… lo que hace poderoso y peligroso a un enemigo, es todo lo que no sabemos de él. Alguien que secretamente tiene la intención de ayudarnos, es un aliado, el que tiene la intención de destruirnos es nuestro enemigo; la paranoia es una forma de no equivocarse, desconfiar de todos es la mejor manera de no ser engañado por ninguno y el precio es el aislamiento. Nada más aterrador que un enemigo íntimo, y para terminar con ese enemigo, primero hay que reconocer sus aliados, la negación y el silencio. El que desconfía no duda, tiene certezas, dudar es una manera de confiar… El desconfiar, nos preserva de enemigos ocultos, confiar es un poco más divertido. Desconfiar de lo que amas, es más trágico que confiar en un enemigo; el paranoico desconfía de todos, el ingenuo confía de todos, el sabio confía en su intuición… a veces, elegimos adversarios precisamente para tapar a los enemigos, y así peleamos guerras que no son nuestras. Quién es un enemigo? Ese que te condena al silencio y a la soledad, y hasta que vos no le pongas un fin a eso, a ese enemigo, tu aliado nunca te va a poder ayudar

Tiempo de cambios

La vida va cambiando silenciosamente, y un día, abrís los ojos y ves que todo cambio; pero no sólo la vida cambia, sino nuestra manera de ver la vida también lo hace. Un día te das cuenta que lo que ayer veías como una manera, hoy lo ves de otra; cosas que antes ni veías, de pronto las empezas a ver por todos lados, es como un despertar. Y cuando eso se despierta, todo cambio, no se puede frenar; y cuando cambió la vida, y tu manera de ver la vida, ya nada se puede hacer, es tiempo de cambios.

Hay cambios que se dan tiempos, pero a veces es tiempo de cambiar; a veces hay que ponerse los pantalones largos, tomar la iniciativa, y hacer el cambio; saber a que cambios, hay que darles tiempo, o cuando es tiempo de cambiar, es algo muy difícil, pero tal vez de eso, se trata ser adulto. Hay una gran diferencia entre darle un tiempo a algo, y dejar pasar el tiempo… darle tiempo a algo, es dejarlo madurar, es tener la valentía de saber esperar, dejar pasar el tiempo, es tener la cobardía de no hacer, lo que queres hacer. Que el tiempo pase y el cuerpo te cambie, es natural; no dejar pasar el tiempo, y cambiar, eso es madurar. Madurar tal vez, es aceptar los cambios que vienen con el tiempo, y saber cuando es tiempo de cambiar; por eso es tan difícil ser adulto, porque no es una cuestión de edad, podés tener 15 y ser muy maduro, o tener 50 y ser muy infantil. Yo era una nena que se negaba aceptar que había cambiado, hoy quiero ser una mujer que sabe cuando cambiar; tal vez hoy deje de ser una nena, y acepte los cambios, que trae el tiempo; y aprenda a distinguir cuando es tiempo de cambiar. 

sábado, 2 de noviembre de 2013

Por el ojo de la cerradura

Cuando te dicen que hay algo que no podes, lo único que queres, es ver eso que no podés; así tengas que perseguir, ocultarte y espiar, vos vas a ver eso, que queres ver. Es como ver por el ojo de una cerradura, como revisar un celular ajeno, NUNCA sabes con que te vas a encontrar; si espias, sos responsable de lo que ves. Nunca vas a saber lo que vas a encontrar espiando por el ojo de la cerradura. A todos nos gusta, urgar, chusmear, mirar, aunque a veces no estemos preparados para ver lo que hay por el ojo de la cerradura. Mirando por la cerradura, podemos llegar a robar verdades, verdades que pueden doler y mucho… el problema de espiar, no es lo que se vé, sino lo que no se ve
Mirar por el ojo de la cerradura, nos da una visión pintada de la realidad, muy estrecha. Todo lo que queda fuera, que el ojo de la cerradura no nos deja ver, es como si no existiera. Para ver por el ojo de una cerradura, tenes que cerrar un ojo, ver solo una parte de la escena. Es irresistible, siempre queremos ver , que hay del otro lado, pero… estamos preparados? Tras el ojo de la cerradura, viven varios secretos, secretos que significan una vida…



La llave de tus recuerdos

Sólo llora, quien se ahoga en recuerdos; llorar es un defecto, una debilidad, pero entonces… por qué lloro?  Con qué recuerdos me estoy ahogando? Siento que lloro por recuerdos, que no recuerdo, como si hubiera un mundo que alguna vez, fue mi mundo. A veces escucho una palabra, o veo una cara, y tengo una sensación rara, como si esa cara o esa palabra, me llevaran a otro lugar, a otro tiempo; es como si en mi alma, hubiera un gran muro, que entierra otro mundo, otra persona, otra historia por descubrir, y eso me da miedo. Me da miedo, abrir esa compuerta, me da miedo lo que pueda encontrar del otro lado del muro.
Los recuerdos no se pueden matar, ni tampoco esconder, solo se pueden olvidar, pero como olvidarme de algo, que ni siquiera recuerdo?  Siento como si me hubiera olvidado quien soy, realmente, como si viviera en una mentira, como si no fuera quien creo que soy. Uno anda feliz por la vida, creyendo saber quién es, y de pronto, una llave; una simple llave te abre una puerta a un lugar desconocido; solo sabiendo quién fuiste, podes saber quién sos, es posible que uno haya sido otro distinto sin recordarlo?  Es posible ser alguien distinto, que crees que sos? Los recuerdos son como las historias, las escriben los que ganan, qué recuerdos ganaron en mi historia? Quién escribió mi historia? Es muy importante saber quién sos. 

La competencia

A veces vas por la vida, creyendo que estás despierto, y de pronto pasa algo inesperado, algo que te sacude, que te despierta.
Hay algo capaz de despertarnos del sueño, más profundo que es dormir despiertos? Es paradójico, pero no hay mejor despertador, con sueño.
Cuando sos chico, tenes algo muy claro; tu juguete preferido es tuyo, si vez que alguien lo quiere sin lugar, le decís “es mío”. Defendes con uñas y dientes lo tuyo, tu juguete, tu lugar, tu novia, pero siempre aparece alguien que viene a disputártelo… puede ser otra persona, o incluso el recuerdo de otra persona; donde había 2 ahora hay 3, y ya estas en una competencia. La competencia tiene mala prensa,  creemos que ser competitivos es un defecto, nunca una virtud; pero no es cuando, no tenemos  competencia, cuando dejamos de crecer? 
El problema con la competencia, es la falsa creencia de que para que alguien gane, otro teng que perder; para que alguien exista, otro tiene que desaparecer. Olvidarte que nada es tuyo, y todo lo podes perder, te puede dormir, y se necesita un buen sueño, para despertarse, como se necesita un buen competidor, para mantenerse despierto y crecer; no hace falta que otro pierda, la verdad competencia es cuando todos, de alguna manera, ganan algo. No hay garantía del que sueño, vaya a cumplirse, y eso hace que te esfuerces para ser mejor, para que elegirse, sea algo de cada día; de lo que sí hay garantía, es que si aspiras a ser mejor, no hay manera de que no lo seas.

Inmortal

Qué es el amor? Una buena pregunta que nos hacemos muy pocos; el amor es algo volátil? Echo de aire, como decían los griegos? El amor es algo que como tan pronto llega, se va? De qué esta echo el amor? De pensamientos? Es causa o azar?  El amor es una cuestión química? Son dos cuerpos que se encuentran… o dos almas? El amor, es una bendición o una maldición? El amor es algo conveniente? Es al unión de dos egoísmos?  El amor es la unión de dos almas, pero .. existe una ecuación para el amor? Si el amor es la unión de dos almas, y esas almas son inmortales, entonces… el amor es inmortal?

Por qué cerramos los ojos cuando besamos a alguien que amamos? Amamos al otro, o a la imagen que tenemos del otro? Por qué nace el amor? Por qué muere? Existe el amor sin dudas? Por qué ese beso que antes te hacia temblar, hoy ya no te produce nada? Por qué se va el amor? Y a dónde? Un amor inmortal es una herida profunda, que solo puede ser curada con más amor.