Una de las cosas más difíciles de
las relaciones, es saber justamente que quiere el otro con vos. Cuando alguien
te trata mal, te preguntas por qué, qué quiere de mi? Y cuando alguien te trata
bien, ya desconfías… qué quiere en realidad? Cuando la limosna es grande, hasta
el santo desconfía, de qué desconfía el santo? De las intenciones que da la
limosna… nunca se puede estar seguro de lo que quiere el otro, y esa
incertidumbre genera una especie de angustia; y como esa duda nos genera
angustia, empezamos nosotros a dar respuestas, y tratar de adivinar que quiere
el otro en realidad.
Asumimos y presumimos, damos una
respuesta rápido y avanzamos; tal vez nos equivocamos, pero ya no tenemos la
angustia de no saber, que quieren de nosotros. Angustia mucho no saber que quiere el otro de
vos, te inquieta, te perturba; por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a
la defensiva, asumimos siempre que las intenciones del otro, no son buenas.
Nunca podemos saber que quiere el otro, o porque nos quiere, eso es un eterno
misterio… por qué siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas?
El lindo siente que lo quieren
solamente por su belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder; por
qué pensamos tan mal del otro? El otro, sus intenciones, siempre son una
amenaza para nosotros, por qué? Pero si dejamos de adivinar, y le diéramos la
chance al otro de decirnos que siente, que quiere y porque nos quiere, tal vez
nos sorprenderíamos. Si soportáramos esa angustia de no saber que quieren de
nosotros, tal vez algo nuevo, podría llegar a nuestra vida. Si pudiéramos dejarnos
atravesar por el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar
que pretendan cosas de nosotros, porque eso es existir. El deseo del otro nos atemoriza,
sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado, pero no es en definitiva ,
lo que anhelamos, que nos quieran por lo que somos, por lo que tenemos, por eso
que nos hace únicos? Que quiere el otro de mi? No sé, me quiere por las razones
que sea me quiere, tanto cuesta hacerse cargo de eso? Tocar tu corazón, tal vez
eso quiere el otro, cuando quiere algo de vos.