Hoy son de esos días en lo que la ausencia se siente más que
nunca. Fecha, que siempre esperábamos con ansias. Fecha en la que hacer tal
cosa era muy normal. Fecha en la que te das cuenta que la ausencia de alguien
que te importa, puede quitarte las ganas de todo, inclusive las de vivir.
Levantarme y no tener tu mensaje, no poder sentirme
completa, saber que no te voy a ver ni hoy, ni mañana, ni nunca más. Levantarme
y saber que nunca más te voy a volver a tocar. Es horrible saber que llega la
tarde y no vas a estar para decirme " veni a casa, apúrate". Y la
verdad es que siempre terminábamos peleando por alguna pavada, siempre yo de
mal humor, mala cara pero siempre juntos, en nuestro propio mundo, del que ya
no existe. Y estés donde estés, espero que estés pensando en nosotros, en lo
que fuimos, estés extrañándome, como yo te extraño y con ganas locas de volver
a hacerme vivir.
Y no sé qué duele más si irse y saber que capaz que te
perdes la oportunidad de verme cambiar, o si irme y saber que fui yo quien te
alejó. Porque hoy son de esos días en los que te extraño más que nunca y no te
das una idea de cuánto me duele el que está en el pecho izquierdo. Hoy no es
uno de esos días en los que mi sonrisa es verdadera y sin dolor. Mi sonrisa es
forzada (por vos).
Este día no es como los demás. Hoy no me queda un hombre
esperando en su casa, que yo vaya; mirando la tele en el sillón, mirándome mientras
abro la puerta, con esos ojos que me daban tanta seguridad. Hoy, hay cataratas que parecen no querer parar y
diciendo, inconscientemente, un por qué. Y lo entiendo, porque sé que yo fui
quien te dio las excusas para que te alejes, pero vos nunca quisiste quedarte
tampoco.



