Te odio, porque te necesito. Y no es capricho, te necesito como mis pulmones necesitan del oxígeno para funcionar.
Te odio, porque cada vez que te hiero, me duele el alma, pero no puedo retroceder, y no solo eso, sino que a vos también me lastimas, y te da exactamente lo mismo causarme una herida más. Y no sabes lo feo que es ver el desinterés hacía uno mismo de la persona por la que darías hasta tu propia vida.
Te odio, porque lucho por creer y confiar en vos, en que vas a volver, entregarte mi voluntad, pero el miedo es tan fuerte. Miedo a que te vuelvas a burlar de mí, a que me cambies...y sabés el terror que eso me da. Sufro fobia al abandono y remplazo, es algo que no soporto.
Te odio, porque tenés razón en tantas cosas que no quiero reconocer, y tan poca en otras que vos no querés admitir. Tus cagadas, sí eso ¿por qué no admitís de una buena vez que te comportaste como el pendejo más grande conmigo? ¿por qué no admitís que te pudieron más el rencor, el resentimiento y el orgullo? ¿por qué no admitís que si tanto me amas, me hubieras perdonado? No, esperá...mejor lo último no. No sé si mi corazón aguantaría otro puñetazo más de tu parte, mejor...callaté.
Te odio, porque el temor a que te acerques y me toques, no poder negar mis labios a tu boca, me hace sentir tan vulnerable. No quiero volver a ser la misma estúpida que con un par de caricias y palabras bonitas se vuelva a enredar en ésta historia que dudo tenga futuro, pero a veces, sin embargo, ...no lo puedo evitar. Es sentir tu tacto sobre mí de cualquier manera y que el corazón se me acelere. Mi cuerpo te exclama a todo segundo, pide de tus abrazos, de tus caricias, besos, mimos. Pide algo de vos, lo que sea, pero algo.
Te odio, porque ya no soy capaz de decidir que hacer sola, necesito tu voz, tus ojos acariciantes, tus suaves manos, tu calor que me hace sentir tan completa, aunque sea por un par de horas. Y no lo tengo, porque me equivoque, cometí un error que para vos es imperdonable, pero te lo digo hoy y te lo dije siempre: como te quiero yo, no te va a querer nunca nadie, sí...quizás encuentres millones de amores que te enseñen lo lindo que es querer, pero alguien que te quiera con la misma fuerza e intensidad con la que yo lo hago...no lo creo.
Te odio, porque te quiero solo para mí, no tu vida, no tu tiempo, tu amor...tan simple como eso, necesito que tu corazón me necesite tanto como el mío te necesita a vos. Necesito que me mires con los ojos con los que yo te miro. Y, principalmente, necesito que esta vez sea sincero...que no me lastimes y me mientas, que me quieras y valores mi amor de corazón. Que te nazca y lo sientas hasta en los huesos como me pasa a mí en este preciso momento.
Y al fin de cuenta, me doy cuenta que te odio sí, pero solamente porque amarte muchísimo es lo único que hago, y odiarte es la mejor manera de huir de vos.